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Revolución sector editorial

  • Publicado el 20 de Abril de 2026

La reciente inversión de cinco millones de euros por parte de Grupo Edelvives en su planta de Zaragoza no es solo una ampliación industrial; es una declaración estratégica sobre el futuro del sector editorial. En un contexto donde la digitalización parecía arrinconar al libro físico, la compañía aragonesa demuestra que la innovación no pasa por abandonar el papel, sino por reinventarlo. La incorporación de tecnología de impresión digital avanzada sitúa a la empresa en la vanguardia europea y redefine los estándares de producción.

Este salto cualitativo no puede entenderse sin el elemento central de la inversión: la adquisición de la rotativa Fujifilm Jet Press 1160CFG, la primera de su tipo en Europa. Esta máquina no es un simple equipo productivo, sino una plataforma tecnológica que permite imprimir a altísima velocidad, hasta 160 metros por minuto o cerca de mil páginas por minuto, manteniendo una calidad equiparable a la impresión offset tradicional. Su capacidad para trabajar con distintos tipos de papel y eliminar procesos como la fabricación de planchas introduce una eficiencia inédita en el sector.

Este movimiento tiene una lectura económica clara: la industria cultural también puede ser un motor de reindustrialización. En lugar de deslocalizar o reducir costes mediante recortes, Edelvives apuesta por capital intensivo en tecnología y por el fortalecimiento del empleo local. La ampliación de plantilla asociada a esta inversión rompe con la narrativa dominante de automatización como sinónimo de destrucción de empleo. Aquí, la tecnología encarnada en un sistema productivo altamente sofisticado exige nuevas competencias, pero también genera nuevas oportunidades laborales.

Más relevante aún es el cambio de paradigma productivo que introduce esta tecnología. La Jet Press permite consolidar un modelo de impresión bajo demanda, donde se fabrican libros en función de necesidades reales y no de previsiones masivas. Esto abre la puerta a una personalización extrema, hasta el nivel de adaptar contenidos a cada centro educativo, y reduce drásticamente los excedentes. A ello se suma un impacto medioambiental positivo: menos residuos, menor uso de químicos y una cadena de producción más limpia.

Sin embargo, esta transformación también plantea desafíos. La digitalización del proceso productivo exige una reconversión profunda de la fuerza laboral y una adaptación cultural dentro de la empresa. No se trata únicamente de adquirir maquinaria de última generación, sino de asumir una nueva lógica industrial donde la flexibilidad, la velocidad y la personalización son determinantes. En definitiva, Edelvives ilustra cómo la innovación tecnológica cuando está bien integrada puede revitalizar sectores tradicionales.

Rosa Arza

Editora Prosign
rosa.arza@prosignhoy.com

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